El día de hoy (o el día que se le ocurra leerlo al lector, no los voy a presionar) nos ocuparemos de los siguientes jugadores de balonpié:
Leonardo Talamonti (para los que no lo sepan jugó en River hace algunos años llegado de Rosario creo)
Está parcialmente confirmada la teoría de su unión a la secta autodenominada Los Discípulos del Oso Yogui bajo el mote de "Pingüino famélico". Esta secta está dedicada a buscar el Santo Rial que fue arrebatado por Bono de las manos del Gran Maestre cuando el mismo fue poseído por el espíritu de Socolinsky encerrado en un frasco de Yakult. Acá está la razón por la cual nos tenemos que bancar al Rial puramente forro en la tevé. (el otro 2% se lo llevó Bono)
Matías Lequi (ídem anterior)
Se comenta de él que habría dejado la profesión para dedicarse por completo a la afición de toda su vida: la caza de ballenas azules con palillos escarbadientes.
Ezequiel "Equi" González
Este ex jugador de Rosario Central habría sido encontrado vendiendo faaaaasooo en la Catedral de Buenos Aires. La palabra clave del intercambio era:"¿Tenés Burkina?" El negocio no prosperó debido a la poca afluencia de gente "del palo" en la zona. Su único cliente era el cardenal, pero prefería clavarse una pepa que un churrito.
Hernán Peirone
El caso de este (ex?) jugador del Ciclón es apasionante: luego de hacer un curso intensivo de Astrofísica aplicada en la búsqueda de agujeros negros 1 por señales de humo con el profesor Guido Suller, decidió inscribirse en una travesía espacial. Fue aceptado ya que necesitaban alguien que trapeara la nave Apolloalspiedo XII, con destino a Marte. Desgraciadamente la expedición terminó en desastre al bajar Peirone a la superficie del planeta con una bandera argentina (hecha por él mismo). El problema residió en que ésta se parecía a la de La Academia y, siendo Marte un planeta rojo, este acto provocó el ataque a pedradas de los nativos al grito de: "Óh,le,le...Óh,la,la...le rompemo' el marote y no vuelven nunca ma'..."